Si eres de las personas que están dispuestas a reformar una casa uno mismo, especialmente en pisos de ciudades como Madrid o Barcelona, es importante entender las motivaciones y los riesgos. La idea de hacerlo por cuenta propia no suele estar impulsada por la mentalidad de «si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo», sino más bien por el deseo de cómo ahorrar dinero en una reforma, sobre todo cuando el presupuesto de una empresa de reformas y trabajos de construcción es elevado.
El principal riesgo de este tipo de obras «hágalo usted mismo» es que los trabajos se ejecuten mal, lo que al final te obligaría a contratar a una empresa de reformas o a un profesional de la construcción. Esto, además de una pérdida de tiempo por haber intentado ejecutar la obra por tu cuenta, supondría una pérdida de dinero (más o menos elevada) debido a tener que pagar los materiales dos veces e incluso demoler lo ya construido.
Si quieres ahorrar al reformar una casa, el presupuesto de construcción lo es todo. Primero, piensa qué tipo de obra vas a ejecutar. No es lo mismo una pequeña reforma, como pintar una pared, que una rehabilitación integral que implica reformar el baño y la cocina entre otras obras.
Para pintar una pared o colocar un suelo de madera, existen diversos materiales y soluciones fáciles y económicas, incluso para particulares con poca experiencia en reformas del hogar y trabajos de bricolaje.
Pero a la hora de reformar una casa vieja uno mismo, la cosa se complica al tener que hacer instalaciones eléctricas, trabajos de fontanería o albañilería. En estos casos, los riesgos de la reforma se disparan: accidentes por caídas, incendios, cortes de suministro, mala ejecución, etc.
Sin duda, el principal problema de hacer una reforma del hogar por uno mismo es el sobrecoste derivado de la falta de experiencia profesional. Para empezar, el tiempo y la calidad del trabajo son dos de los principales costos ocultos. Primero, porque nuestro tiempo también vale dinero, y una pequeña reforma puede convertirse en la obra de nunca acabar por falta del tiempo necesario. Y segundo, porque si no conocemos las técnicas y métodos para reformar una casa de pueblo con éxito, seguramente gastaremos más materiales. O incluso deberemos invertir parte del presupuesto en pagar herramientas de importe elevado que solo usaremos una o dos veces en la vida.