Comprar una casa de segunda mano es una opción habitual, y por ello, los créditos para reformar la vivienda son una solución frecuente cuando no es posible conseguir un préstamo hipotecario. El problema al solicitar una hipoteca para comprar un piso es que esta suele financiar sólo el 80% del precio de la vivienda. Sin embargo, el desafío de hacer reformas del hogar en viviendas de segunda mano es no obtener financiación directamente con la hipoteca.
Por esa razón, los préstamos para reformar la casa se convierten en la opción más común si necesitas dinero para obras en el baño o la cocina. Dado que los bancos no conceden crédito tan fácilmente, es complicado obtener dinero para reformar pisos a través de la hipoteca.
El motivo principal es la garantía del préstamo hipotecario. Normalmente, el importe de este tipo de créditos se basa en la tasación del inmueble, y en ese valor no se incluye lógicamente el aumento de valor que implica la reforma integral o parcial de la casa.
Muchos de los pisos y viviendas de segunda mano necesitan reformas, sobre todo en baños y cocinas. Pero el vendedor, debido a la caída de precios del mercado inmobiliario, no suele arriesgarse a asumir las obras de reforma. Por eso, prefieren ofrecer un descuento al comprador antes que contratar a una empresa de reformas o construcción.
Sin embargo, los bancos y entidades de crédito ven con mejores ojos las operaciones de préstamos para reformas del hogar sin tener que ampliar la hipoteca. De esta forma, los bancos pueden obtener más rentabilidad con menos riesgo, ya que este tipo de créditos para reformas suelen tener un plazo de amortización de entre 5 y 10 años, con un tipo de interés fijo en torno al 10%.
Además de los intereses, es habitual que los préstamos para reformas del hogar incluyan comisiones y otros gastos (por ejemplo, de estudio, sobre todo si no eres cliente del banco o entidad financiera).
Lo que está claro es que muchos particulares prefieren las reformas de pisos antes que complicarse al comprar una vivienda de obra nueva o un piso de segunda mano en buen estado.
Sea como sea, no siempre es aconsejable financiar obras del hogar con un préstamo para reformas o una hipoteca. Aquí te damos algunos consejos para saber qué hacer:
Si tu nivel de deuda es alto, no solo por créditos personales sino por una hipoteca considerable, será difícil que consigas financiación para reformar pisos. Lo mejor es reducir tu endeudamiento, especialmente si tienes alguna deuda en ficheros de morosos como ASNEF.
En este caso, lo más recomendable es usar un préstamo hipotecario para financiar la reforma integral o parcial. Los intereses que pagarás serán más bajos, con un tipo de interés variable, y los plazos de pago más largos. Por lo tanto, las cuotas mensuales serán más pequeñas y más cómodas de pagar.
Quizás te interese solicitar un crédito para reformas del hogar. Así evitarás los gastos de aumentar la hipoteca (tasación, notaría, registro de la propiedad, etc.) y te será más rápido conseguir la financiación que necesitas para tus obras y reformas.